Siempre les preguntan si son hermanxs, desprenden tanta complicidad que cuesta creer que les una otra lazo. Desde que se conocieron siendo niños en las calles de Marruecos, han permanecido juntos. Primero jugaron muchos años, luego un día, él le dijo que la quería no sólo como hermana y ahí empezó algo más, este más llamado amor. Siguieron unidos, pasando los buenos y los malos ratos y cuando los malos se hicieron muy malos, ella le dijo que quería escapar y él le dijo que iría con ella. Se me olvidó el "cómo" llegaron hasta aquí, aunque imagino que ha de ser más fácil con una mano que sostenga tu miedo. Quizás Europa les decepcionó, suele hacerlo, hace frío, la gente es fría y la comida no esta tan buena, pero hay una fe, en que aquí hay más caminos, posibilidades y maneras de continuar. Las primeras noches las pasaron en un cajero. Luego llegaron a los servicios sociales, comedores... y poco a poco salieron del cajero, para establecerse, ella en un piso de mujeres y él en un albergue. Los fines de semana descubren los caminos que pueden, centros comerciales, picnics en el parque... siguen pareciendo hermanos, aún Europa no les ha cambiado en eso, el individualismo de aquí no es más fuerte que su unión. Todavía hoy logra estremecerme ese cariño que desprenden y siento una nostalgia de algo que esta sociedad va perdiendo. La pareja, el amor, el COM-PRO-MISO (misión de ir hacia adelante junto a alguien). Antes de creer que toda la culpa la tiene Disney, existe un origen más profundo del amor. Ya las escrituras antiguas de la India hablan de la pareja sagrada. Fue Shakti quién despertó a Shiva y juntos crearon el universo, y no hablo de género si no de dualidad. Se dice que aquellos dos que se unen realmente en Amor a la Verdad, tienen el poder de brindar más conciencia a la humanidad, más cambio, más revolución. “Amar es revelarse a la tiranía social que ha subordinado el amor a la domesticidad”(Jose Ingenieros) … Ellos me trasladan a un anhelo profundo de mi alma más que a una necesidad, a ver más allá de conceptos poliamorosos, infidelidades precarias y relaciones con obsolescencia programada. Son mi pareja sagrada, me devuelven la fe en que todavía hay manos hermanas, capaces de sostener miedos. Ojalá puedan comer más perdices, que las que este sistema deja.