Hace unas semanas, desde mi trabajo, un comedor social, leí este email; “La usuaria Irina …..... ha sido encontrada muerta, posiblemente a causa del frío”. Aquí empezaron los recuerdos; recuerdo la última vez que la vi, a lo mejor falleció esa misma noche, no lo sé, pero recuerdo que hacía mucho frío y llovía mucho, ella llegó tarde al comedor, cuando casi habíamos cerrado y le di la comida para llevar, recuerdo que pensé; ojalá tenga un lugar donde pasar la noche. Me pidió que le renovara la tarjeta y se puso contenta cuando le entregué la nueva;-“gracias cariño”, ella siempre decía cariño, muchas veces. Era una mujer muy cariñosa, también alcohólica, por eso, quizás esa noche no tuvo fuerzas para encontrar un lugar donde resguardarse o quizás, eran ya las muchas noches, en las que estaba mojada por la lluvia, arrastrando el duro frío, que llega hasta los huesos de cualquier persona, de cualquier clase, de cualquier género... Como la vida se marca, a veces de coincidencias no siempre agradables, recuerdo que esa misma noche, otra mujer que viene a cenar, me pidió que llamara a los servicios sociales de emergencia de Barcelona, para preguntar si habían abierto los albergues de la operación frío. Me respondió al otro lado, otra mujer; - “hasta que las temperaturas no lleguen a cero grados, no tenemos porque abrir” ...Hay muchas personas durmiendo en la calle de este país, el menor número, se encuentra en la frase esa que dice; “es porque quieren”. La realidad es que no quieren abrir más espacios, la realidad es que algunas normas, como que no haya espacio para los perros, los cuales son grandes compañeros y protectores de muchas personas sin techo o que se tenga que entrar demasiado temprano, o que simplemente y lo más común, es que NO hay plazas disponibles, hace que elijan los cajeros o cualquier esquina. Morir por frío, aquí en Barcelona, Europa, donde existen las infraestructuras, siento que es un crimen e incluso me siento cómplice del asesinato, cómplice si no informo, cómplice porque tengo mi cama, cómplice porque no cenó dentro aquella noche (lo siento cariño, la prisa y el corazón no son buenos compañeros) y cómplice porque nada parece que se pueda hacer, cuando hay tantos cartones y vendrá tanta lluvia... Quizás existan otras vidas Irina, y en la próxima tengas un techo, o por lo menos nazcas en un país cálido, o por lo menos ahora estés más cerca del sol... Si después de tu muerte silenciosa y anónima, ahora eres conciencia pura y si la conciencia es alumbrar las partes oscuras, alumbra a esta sociedad más fría que el frío, para que no haya más finales como el tuyo. Y de alguna manera, en esta historia de recuerdos amargos, gracias por recordarnos, que quien pueda, reír, llorar, meditar, sufrir, gozar, en una cama y con unas mantas...sepa que en este país, significa, nada más y nada menos, que la fortuna, de poder seguir recordando.