Había más gente alrededor, todos tomamos distancia para mirar a través de la pantalla, y así salió la foto; parece solo en medio de la noche barcelonesa, pero hay muchas personas alrededor, aunque seguramente esta imagen haya mostrado la verdad de su alma. Siempre que lo veo trabajando, iluminado como se ilumina el agua al contacto con el jabón, me provoca una sonrisa. Logra que también se iluminen los niños y vuelvan a sentir la realidad inmediata, y que los adultos olviden el encierro del tiempo y vuelvan a ser niños. No sé si es el agua misteriosa o sus manos alquimistas, pero esos segundos , los que dura la pompa de jabón en el aire, se produce el hechizo; la sonrisa sin jerarquías, la metáfora de nuestra existencia; veloz, como el recorrido de la pompa de jabón, elevada, a veces unida a otra, de mil colores, con final.Y él; pequeño, encerrado en un cuerpo marcado por la dureza del cemento frío, se encarga de recordarnos nuestro paso efímero , nuestro origen y al fin y al cabo, lo que somos; PURA MAGIA.